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¿Podemos aprender a ser feliz?

¿Podemos aprender a ser feliz?

Todos los padres y educadores queremos que nuestros alumnos e hijos, así como  nosotros mismos, consigan un objetivo primordial: ser feliz.

Para que los alumnos alcancen los objetivos académicos los docentes suelen seguir guías y programaciones por áreas que les permiten dirigir, desarrollar y comprobar si los alumnos logran alcanzar las competencias necesarias propias del curso y materia. Pero, ¿podemos enseñar a ser feliz?

El Dr. Seligman habla de numerosas fortalezas que se enseñan y aprenden ligadas a valores: integridad, justicia, amabilidad. Todos podemos desarrollar estas capacidades y fortalezas con el fin de tener una vida más humana y feliz.

Estas fortalezas las encontramos divididas en seis áreas: Sabiduría y conocimiento; Coraje; Humanidad; Justicia; Moderación y Transcendencia.

Las fortalezas, habilidades y capacidades que podemos desarrollar con nosotros y con nuestros alumnos e hijos :

–          Sabiduría y conocimiento: fortalezas cognitivas que implican la adquisición y uso del conocimiento

  • Curiosidad e interés por el mundo: tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas.
  • Amor por el conocimiento y aprendizaje: interés por adquirir nuevos aprendizajes, dominar nuevas materias y conocimientos.
  • Juicio, pensamiento crítico, mentalidad abierta: pensar sobre las cosas y buscar los distintos significados, evaluando todas las posibilidades antes de sacar conclusiones al azar. Mostrar disposición para cambiar nuestras propias ideas ante la evidencia
  • Ingenio, originalidad, inteligencia práctica: pensar en nuevas formas de hacer las cosas
  • Perspectiva: ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás. Interés por comprender el mundo y ayudar a que los demás también comprendan, compartir el conocimiento.

–          Coraje: Fortalezas emocionales que implican la consecución de metas en situaciones de dificultad

  • Valentía: no dejarse intimidar ante las amenazas, el cambio, la dificultad y el dolor. Ser capaz de defender una postura ante la oposición de los demás.
  • Perseverancia y diligencia: terminar lo que se empieza, persistir aunque se encuentren obstáculos. Obtener satisfacción ante lo emprendido y logrado.
  • Integridad, honestidad, autenticidad: ir siempre con la verdad por delante, asumir la responsabilidad de nuestras acciones y sentimientos.
  • Vitalidad y pasión por las cosas: afrontar la vida con energía y entusiasmo.

–          Humanidad: Fortalezas interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y  cariño a los demás

  • Amor, apego, capacidad de amar y ser amado: tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en especial con aquellas con las que se siente apego y cariño mutuo.
  • Simpatía, amabilidad, generosidad: ayudar, hacer favores y buenas acciones para los demás.
  • Inteligencia emocional, personal y social: tener conciencia de nuestros sentimientos y emociones, así como de las de los demás. Saber comportarse  en distintas situaciones sociales.

–          Justicia: Fortalezas cívicas que llevan a una vida comunitaria saludable

  • Ciudadanía, civismo, lealtad, trabajo en equipo: Comportarse bien dentro de un equipo o grupo, ser fiel a éste y sentirse parte de él.
  • Sentido de la justicia, equidad: Tratar a todas las personas como iguales, dar a todo el mundo las mismas oportunidades.
  • Liderazgo: Animar al grupo del que se es miembro a hacer cosas, así como reforzar las relaciones de los integrantes del grupo.

–          Moderación: Fortalezas que nos protegen ante los excesos

  • Capacidad de perdonar: dar una segunda oportunidad a aquellas personas que han actuado mal, sin guardar rencor ni deseo de venganza.
  • Modestia, humildad: no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás.
  • Prudencia, discreción, cautela: ser cauteloso en la toma de decisiones, sin asumir riesgos innecesarios.
  • Autocontrol, autorregulación: tener capacidad para regular nuestros propios sentimientos y acciones. Tener disciplina y control sobre los impulsos y emociones.

–          Trascendencia: Fortalezas que forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado a la vida

  • Apreciación de la belleza y la excelencia, capacidad de asombro: valorar la belleza de la vida, la naturaleza, el arte, la ciencia…
  • Gratitud: ser consciente y agradecer las cosas buenas que a uno le pasa, saber dar las gracias.
  • Esperanza, optimismo, proyección hacia el futuro: esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo.
  • Retardo de la recompensa: comprender que las acciones no tienen por qué tener una consecuencia y/recompensa inmediata.
  • Sentido del humor: Gustar de reír y gastar bromas, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida.
  • Espiritualidad, fe: pensar que existe un propósito o significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en nuestra propia existencia

 

El desarrollo de estas fortalezas y habilidades nos provocará sentir emociones positivas auténticas, mejorando nuestra vida en todos los aspectos: favoreciendo el optimismo, las  habilidades interpersonales, la perseverancia y el trabajo ético, entre otras.

Resumen de El Libro Neurótico y Apuntes de Formación en Neuropsicoentranamiento (Carlos Logatt Grabner y Marita Castro)

 

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